
LAS CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN EN EL RÍO DE LA PLATA..
A comienzos del siglo XIX, una multiplicidad de factores internos y externos pusieron de manifiesto los problemas que aquejaban al español Reino de Indias en América.
En lo interno, las reformas borbónicas instauradas a mediados del siglo XVII, tendientes a asegurar el mejor control de los gobiernos coloniales por parte de la Corona de Castilla, determinaron la exclusión de los criollos de cualquier importante cargo de gobierno local, para los cuales se enviaron funcionarios peninsulares.
Por otra parte, la organización comercial monopólica impuesta desde España, implicaba una extracción más acentuada de las riquezas metálicas de las colonias y trababan todo posible desarrollo productivo y motivaron un encarecimiento de todos los productos que obligadamente debían desde el centro imperial español.
En lo externo, los acontecimientos europeos del siglo XVII, hicieron que el poderío español económico y naval se viera muy disminuído y alentara en Inglaterra, Francia y Portugal -rivales económicas y comerciales de España- la perspectiva de terminar haciéndose con las riquezas, e incluso los gobiernos, de las colonias integrantes del
español Reino de Indias en América.
Tales problemas hicieron crisis a inicios del siglo XVIII, lanzando a estas colonias americanas a un proceso revolucionario que introdujo cambios profundos, y generalmente violentos, que terminaron provocando la desaparición de un sistema de organización política, social, económica y cultural y dieron lugar al surgimiento de nuevas instituciones políticas, nuevas formas de vida y nuevo modelos de comercialización.
Ése es el tipo de revolución que estalló en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata el 25 de mayo de 1810.
FACTORES QUE ALENTARON LA REVOLUCIÓN DE MAYO.
- La debilidad y desprestigio de la monarquía en sus colonias.
- El descontento con el sistema de nombramiento de funcionarios.
- Las rivalidades entre criollos y peninsulares.
- El enfrentamiento de intereses económicos.
- Los cambios generados por las invasiones inglesas a Buenos Aires y Montevideo.
- Los movimientos ideológicos que, provocados por la Revolución Gloriosa de Inglaterra, la Independencia de las colonias inglesas de Norte América, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, dieron fundamento filosófico al movimiento revolucionario.
- La invasión de España en el transcurso de las guerras napoleónicas.
Dentro del confuso mundo de dispares objetivos políticos y económicos en que se debatió el proceso revolucionario en el Río de la Plata, como consecuencia de los intereses contrapuestos que defendían los distintos sectores sociales existentes en las distintas poblaciones integrantes del Virreinato, pueden detectarse dentro del proyecto revolucionario criollo, las siguientes propuestas que alentaron en su interna, demostrativas de la influencia que en él ejercieron las ideas hispano-indianas de los siglos XVI y XVII, el Despotismo Ilustrado español, La Ilustración Francesa y la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norte América.
Así podemos detectar los siguientes fundamentos ideológico-filosóficos.
- América era un reino dependiente de la Corona de Castilla y no una colonia perteneciente a la nación española.
- Caída la monarquía española, la soberanía revertía al pueblo, quien tenía el derecho a ejercer un gobierno propio.
- La soberanía popular debía reemplazar al poder absoluto de los monarcas.
- Los nuevos gobiernos debían adoptar el principio de la división de los poderes del Estado.
- Los españoles americanos debían gozar de los mismos derechos que los españoles peninsulares.
- La sociedad debía reorganizarse bajo el principio de libertad, igualdad y seguridad.
- En lo religioso debía manifestarse el respeto y la adhesión a la religión católica.
- El librecambio comercial debía ser la base de la transformación económica.
- Era necesario ilustrar al pueblo a través de la educación.
Pero, más que una cuestión ideológica, fueron dos objetivos políticos inmediatos y concretos: el libre comercio y la sustitución de los funcionarios peninsulares por funcionarios criollos, los que realmente alentaron el impulso del movimiento revolucionario.
LA INVASIÓN DE ESPAÑA.
La derrota de la escuadra franco-española en Trafalgar provocó en España una reacción contra el primer ministro Manuel de Godoy y Alvarez de Faria, quien en 1807 había firmado con Napoleón, el tratado de Fontaibleau, por el que ambos se repartieron el reino de Portugal.
En virtud de este tratado y con el pretexto de que para dominar Portugal les era necesario atravesar territorio español, las tropas francesas ingresaron en España, despertando un hondo malestar en el pueblo español, que desembocó en el motín de Aranjuez, ocasionando el derrocamiento de Godoy y la sustitución de Carlos IV por Fernando VII como rey de España y del Reino de Indias en América.
Carlos IV y Fernando VII eligieron como árbitro de sus disputas a Napoleón, quien logró que ambos se reunieran con él en Bayona, donde fueron obligados a renunciar al trono español en favor del emperador, quien nombró a su hermano José, como nuevo monarca español.
El pueblo español entendió que la decisión de Fernando VII no había sido tomada libremente.
Además, exaltados los ánimos por los excesos de los invasores, ello provocó en la capital de España, el 2 de mayo de 1808, el levantamiento de los madrileños, originando un movimiento de resistencia que inmediatamente comenzó a extenderse a todas las demás ciudades y provincias, dándose inicios así, a la guerra de Independencia de España.
Dichos levantamientos se hicieron en nombre de Fernando VII, aduciéndose que, desaparecida la autoridad legítima, la soberanía volvía al pueblo, verdadero depositario primigenio de ella, y a éste correspondía darse gobiernos provisionales hasta que el soberano legítimo regresase.
Fue así como en cada ciudad o región de España surgieron las Juntas Supremas de Gobierno. Juntas que respondían a una Junta Central, que originalmente se estableció en Madrid, y luego, ante el avance francés, se trasladó, primero a Sevilla, y finalmente a Cádiz.
Frente a los sucesos que ocurrían en España tras la invasión napoleónica, las colonias americanas, en general reaccionaron en forma muy semejante a los reinos metropolitanos, aunque surgieron dos posiciones distintas que, en cierto modo repetían la división peninsular , pese a que ambas reconocían a Fernando VII como el único soberano legítimo del Reino de España y del Reino de Indias.
Los españoles peninsulares, en general, pero muy particularmente los altos funcionarios del gobierno y los miembros del alto clero, fueron partidarios de que los virreyes, gobernadores y otras autoridades se mantuvieran en sus cargos bajo la supremacía del Consejo de Regencia.
Por su parte, los criollos y algunos españoles peninsulares, postularon la formación de Juntas de Gobierno similares a las instaladas en España, por cuanto consideraron que aquel Consejo de Regencia sólo tenía validez para el pueblo español que la había
generado y que su autoridad no era extensible a América por cuanto el Reino de Indias era una entidad político-administrativa independiente de las existentes en España, dado que desde el descubrimiento había quedado jurídicamente vinculada a la Corona de Castilla, por lo que, preso Fernando VII, su soberanía volvía al seno de los pueblos americanos.
El movimiento juntista en América, que en 1808, había manifestado el predominio de la idea de un Reino de Indias subordinado a las autoridades peninsulares desembocó, a partir de 1810, en un creciente afán de constituir gobiernos propios a cargo de los criollos y en el deseo de dar fin al monopolio comercial español sustituyéndolo por una mayor libertad de comercio, tanto entre las colonias y el exterior como entre ellas mismas.
