sábado, 29 de octubre de 2011

LA BANDA ORIENTAL Y LA REVOLUCIÓN DE MAYO- I -



LAS CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN EN EL RÍO DE LA PLATA..

A comienzos del siglo XIX, una multiplicidad de factores internos y externos pusieron de manifiesto los problemas que aquejaban al español Reino de Indias en América.

En lo interno, las reformas borbónicas instauradas a mediados del siglo XVII, tendientes a asegurar el mejor control de los gobiernos coloniales por parte de la Corona de Castilla, determinaron la exclusión de los criollos de cualquier importante cargo de gobierno local, para los cuales se enviaron funcionarios peninsulares.

Por otra parte, la organización comercial monopólica impuesta desde España, implicaba una extracción más acentuada de las riquezas metálicas de las colonias y trababan todo posible desarrollo productivo y motivaron un encarecimiento de todos los productos que obligadamente debían desde el centro imperial español.

En lo externo, los acontecimientos europeos del siglo XVII, hicieron que el poderío español económico y naval se viera muy disminuído y alentara en Inglaterra, Francia y Portugal -rivales económicas y comerciales de España- la perspectiva de terminar haciéndose con las riquezas, e incluso los gobiernos, de las colonias integrantes del
español Reino de Indias en América.

Tales problemas hicieron crisis a inicios del siglo XVIII, lanzando a estas colonias americanas a un proceso revolucionario que introdujo cambios profundos, y generalmente violentos, que terminaron provocando la desaparición de un sistema de organización política, social, económica y cultural y dieron lugar al surgimiento de nuevas instituciones políticas, nuevas formas de vida y nuevo modelos de comercialización.

Ése es el tipo de revolución que estalló en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata el 25 de mayo de 1810.


FACTORES QUE ALENTARON LA REVOLUCIÓN DE MAYO.

- La debilidad y desprestigio de la monarquía en sus colonias.

- El descontento con el sistema de nombramiento de funcionarios.

- Las rivalidades entre criollos y peninsulares.

- El enfrentamiento de intereses económicos.

- Los cambios generados por las invasiones inglesas a Buenos Aires y Montevideo.

- Los movimientos ideológicos que, provocados por la Revolución Gloriosa de Inglaterra, la Independencia de las colonias inglesas de Norte América, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, dieron fundamento filosófico al movimiento revolucionario.

- La invasión de España en el transcurso de las guerras napoleónicas.

Dentro del confuso mundo de dispares objetivos políticos y económicos en que se debatió el proceso revolucionario en el Río de la Plata, como consecuencia de los intereses contrapuestos que defendían los distintos sectores sociales existentes en las distintas poblaciones integrantes del Virreinato, pueden detectarse dentro del proyecto revolucionario criollo, las siguientes propuestas que alentaron en su interna, demostrativas de la influencia que en él ejercieron las ideas hispano-indianas de los siglos XVI y XVII, el Despotismo Ilustrado español, La Ilustración Francesa y la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norte América.

Así podemos detectar los siguientes fundamentos ideológico-filosóficos.

- América era un reino dependiente de la Corona de Castilla y no una colonia perteneciente a la nación española.

- Caída la monarquía española, la soberanía revertía al pueblo, quien tenía el derecho a ejercer un gobierno propio.

- La soberanía popular debía reemplazar al poder absoluto de los monarcas.

- Los nuevos gobiernos debían adoptar el principio de la división de los poderes del Estado.

- Los españoles americanos debían gozar de los mismos derechos que los españoles peninsulares.

- La sociedad debía reorganizarse bajo el principio de libertad, igualdad y seguridad.

- En lo religioso debía manifestarse el respeto y la adhesión a la religión católica.

- El librecambio comercial debía ser la base de la transformación económica.

- Era necesario ilustrar al pueblo a través de la educación.

Pero, más que una cuestión ideológica, fueron dos objetivos políticos inmediatos y concretos: el libre comercio y la sustitución de los funcionarios peninsulares por funcionarios criollos, los que realmente alentaron el impulso del movimiento revolucionario.


LA INVASIÓN DE ESPAÑA.

La derrota de la escuadra franco-española en Trafalgar provocó en España una reacción contra el primer ministro Manuel de Godoy y Alvarez de Faria, quien en 1807 había firmado con Napoleón, el tratado de Fontaibleau, por el que ambos se repartieron el reino de Portugal.

En virtud de este tratado y con el pretexto de que para dominar Portugal les era necesario atravesar territorio español, las tropas francesas ingresaron en España, despertando un hondo malestar en el pueblo español, que desembocó en el motín de Aranjuez, ocasionando el derrocamiento de Godoy y la sustitución de Carlos IV por Fernando VII como rey de España y del Reino de Indias en América.

Carlos IV y Fernando VII eligieron como árbitro de sus disputas a Napoleón, quien logró que ambos se reunieran con él en Bayona, donde fueron obligados a renunciar al trono español en favor del emperador, quien nombró a su hermano José, como nuevo monarca español.

El pueblo español entendió que la decisión de Fernando VII no había sido tomada libremente.

Además, exaltados los ánimos por los excesos de los invasores, ello provocó en la capital de España, el 2 de mayo de 1808, el levantamiento de los madrileños, originando un movimiento de resistencia que inmediatamente comenzó a extenderse a todas las demás ciudades y provincias, dándose inicios así, a la guerra de Independencia de España.

Dichos levantamientos se hicieron en nombre de Fernando VII, aduciéndose que, desaparecida la autoridad legítima, la soberanía volvía al pueblo, verdadero depositario primigenio de ella, y a éste correspondía darse gobiernos provisionales hasta que el soberano legítimo regresase.

Fue así como en cada ciudad o región de España surgieron las Juntas Supremas de Gobierno. Juntas que respondían a una Junta Central, que originalmente se estableció en Madrid, y luego, ante el avance francés, se trasladó, primero a Sevilla, y finalmente a Cádiz.

Frente a los sucesos que ocurrían en España tras la invasión napoleónica, las colonias americanas, en general reaccionaron en forma muy semejante a los reinos metropolitanos, aunque surgieron dos posiciones distintas que, en cierto modo repetían la división peninsular , pese a que ambas reconocían a Fernando VII como el único soberano legítimo del Reino de España y del Reino de Indias.

Los españoles peninsulares, en general, pero muy particularmente los altos funcionarios del gobierno y los miembros del alto clero, fueron partidarios de que los virreyes, gobernadores y otras autoridades se mantuvieran en sus cargos bajo la supremacía del Consejo de Regencia.

Por su parte, los criollos y algunos españoles peninsulares, postularon la formación de Juntas de Gobierno similares a las instaladas en España, por cuanto consideraron que aquel Consejo de Regencia sólo tenía validez para el pueblo español que la había
generado y que su autoridad no era extensible a América por cuanto el Reino de Indias era una entidad político-administrativa independiente de las existentes en España, dado que desde el descubrimiento había quedado jurídicamente vinculada a la Corona de Castilla, por lo que, preso Fernando VII, su soberanía volvía al seno de los pueblos americanos.

El movimiento juntista en América, que en 1808, había manifestado el predominio de la idea de un Reino de Indias subordinado a las autoridades peninsulares desembocó, a partir de 1810, en un creciente afán de constituir gobiernos propios a cargo de los criollos y en el deseo de dar fin al monopolio comercial español sustituyéndolo por una mayor libertad de comercio, tanto entre las colonias y el exterior como entre ellas mismas.

viernes, 21 de octubre de 2011

LA BANDA ORIENTAL-Uruguay - Bicentenario"LA REDOTA DEL PUEBLO ORIENTAL"





EL TERRITORIO DE LA BANDA ORIENTAL.

Para entender el proceso fundacional de la República Oriental del Uruguay, y su posterior desarrollo histórico como estado políticamente soberano, es necesario conocer primero el acontecer anterior a 1830, año de la institucionalización de este nuestro país natal.

La superficie de la República Oriental del Uruguay sólo es una parte menor de la extensión territorial que en su momento ocupara la Banda Oriental, porque, en definitiva, la fundación del estado uruguayo fue un resultado no previsto, y mucho menos buscado, por aquel movimiento revolucionario que, liderado por José Artigas, emprendió en febrero de 1811 el pueblo oriental.

Esa lucha originalmente emprendida contra la española autoridad regentista instalada en Montevideo y cuya jefe era Elío, nueva cabeza política del Virreinato del Río Plata, se vio complicada por las intenciones lusitanas de apoderarse del territorio oriental, y por la autoritaria política centralista que desplegó en esa época el gobierno revolucionario de la ciudad de Buenos Aires.

En la etapa de la colonización llevada adelante por la Corona de España en la América del Sur, se denominó Banda Oriental al territorio ubicado al este del río Uruguay y al norte del Río de la Plata, abarcando una zona que se corresponde - en forma aproximada- con la superficie actual de la República Oriental del Uruguay más la mitad de la parte occidental del actual estado brasileño de Río Grande del Sur.

Una vez oficialmente integrada al Virreinato del Río de la Plata, de acuerdo al Tratado de San Ildefonso fueron sus límites: al noroeste, el río Piratiní hasta su desembocadura en el Atlántico y, al norte, la línea de altas cumbres de la cuchilla de Santa Ana, las que ofician de "divortium aquarum" (divisoria de las aguas) entre la cuenca del Plata y la cuencas directamente afluentes al océano Atlántico. De este modo, el fuerte de Santa Tecla, situado a pocos kilómetros al noroeste de la actual ciudad brasileña de Bagé -llamada en ese entonces "Valles" por españoles, argentinos y orientales- prácticamente en las nacientes del río Negro, era uno de los límites bien precisos de la Banda Oriental. Más al norte, la línea fronteriza con las posesiones portuguesas del Brasil seguía por la mencionada "divortium aquarum" cuya cumbrera recibía el nombre de "Sierra de los Tapes" o "Monte Grande".

De tal modo, la mitad occidental del actual estado brasileño de Río Grande del Sur formaba parte integrante de la Banda Oriental. Batoví, Santa María, Cruz Alta y la Guardia de San Martín, eran algunas de las españolas poblaciones fortificadas que custodiaban dichos límites.

La Banda Oriental era, entonces, la parte más oriental del Virreinato del Río de la Plata, pero su extensión original fue disminuyendo gradualmente, a medida que partes importantes de su territorio fueron sucesivamente anexadas, por la vía de los hechos armados, por el Reino de Portugal primero, y luego por el Imperio de Brasil, que las fueron incorporando a la capitanía de Río Grande de San Pedro.

Pero, a inicios del siglo XIX, la Banda Oriental aún no constituía una única unidad administrativa colonial, sino que ella estaba divida en tres jurisdicciones que dependían de otros tantos gobiernos coloniales. La ciudad-puerto de Montevideo y las poblaciones como San José de Mayo y Canelones, ubicadas en el territorio geográfico delimitado por el arroyo Cufré, el cerro Pan de Azúcar, la cuchilla Grande hasta el cerro Ojosmín y el Río de la Plata dependían administrativamente de la gobernación de Montevideo. Por otra parte, el territorio al sur del río Negro que quedaba fuera de la autoridad de Montevideo estaba la autoridad del gobierno de Buenos Aires por lo que las poblaciones de Colonia del Sacramento, Las víboras, Las vacas, Soriano y Mercedes al oeste, y las de Minas, Maldonado, San Carlos, Rocha, San Miguel y Santa Teresa al este dependían del gobierno porteño y, finalmente, las poblaciones ubicadas en el espacio al norte del río Negro quedaban la jurisdiscción de la autoridad de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes.

La Banda Oriental recién vino a ser una unidad administrativa a partir de que ella fue creada de facto por José Artigas en 1813, unidad posteriormente protocolizada por decreto del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata emitido el 7 de marzo de 1814.

Es en este territorio de la Banda Oriental que se produce, en octubre de 1811, la gesta más heroica y sublime de la lucha emancipadora, protagonizada por el pueblo oriental, cuyos integrantes, en su mayoría de origen humilde y escasas letras, la denominaron equívocamente "La redota", queriendo con el nombre de derrota (senda de tierra) señalar la peregrinación por tierra emprendida hacia el norte y al oeste del río Uruguay, buscando en tierras de una provincia libre (Entre ríos), bajo la protección de su Jefe José Artigas, seguridad y el mantenimiento de una soberanía recién asumida.

Nada más lejos de ser un éxodo como algunos historiadores mal informados la bautizaron posteriormente. Aquel no era un pueblo esclavo que pretendía conquistar tierras prósperas y ajenas, para conseguir allí su libertad y prosperidad, sino que era un pueblo libre que buscaba encontrar, en tierra hermana, un resguardo temporal donde reorganizarse para poder regresar a su tierra natal y reemprender la lucha, que se había visto obligado a suspender, como consecuencia de un armisticio firmado entre el gobierno español de Montevideo y el revolucionario de Buenos aires, pero que los orientales habían rechazado terminantemente.

Veremos más adelante, cuáles fueron las circunstancias que motivaron por parte de sus pobladores, la evacuación masiva de la campaña oriental.